Hace dos semanas subimos el episodio con Ivonne.

Y todavía tengo una frase en la cabeza que no me suelta.
No es que la haya releído. No es que haya vuelto al vídeo a buscarla. Es que aparece sola, en momentos random, mientras hago otras cosas.
La dijo sin dramatismo. Sin pausa. Como quien describe algo tan evidente que casi da vergüenza tener que explicarlo:
“Si estás trabajando te sientes mal porque no estás con tus hijos. Si estás con tus hijos, no te acabas de sentir bien porque piensas: podría estar haciendo más.”

Llevamos cuatro temporadas grabando este podcast. He tenido conversaciones que me han movido cosas por dentro. Y aun así, esta frase me sigue pillando descolocado cada vez que vuelve.
No porque sea nueva. Sino porque nunca la había escuchado dicha así — en voz alta, sin disculparse por sentirla.

¿Quién es Ivonne? (y por qué no puedo presentarla con su currículum)
Ivonne es filmmaker y estratega de contenidos. Lleva 4 años con su propio negocio ayudando a empresas y marcas a dejar de parecer amateurs en redes sociales.
Podría contaros los servicios, los clientes, los proyectos.
Pero eso no es lo que me importa de ella.

Lo que me importa es que Ivonne mira más allá de la imagen. Trabaja con cámaras pero lo que realmente ve son personas. CEOs con miedo escénico, emprendedores que no saben qué quieren proyectar porque primero tienen que entender quiénes son.
Y lo hace porque ella misma ha hecho ese trabajo. A base de terapia, de escucharse, de atreverse a mirar de frente cosas que dolían.

La trampa que nadie te cuenta
Ivonne no llegó al emprendimiento desde una agencia ni desde un máster en comunicación.
Llegó desde finanzas. Desde un taller de motos. Desde una startup en expansión donde era la mano derecha de uno de los socios. Desde una vida que tenía absolutamente todo: casa, coche bien pagado, reconocimiento, proyección.
Y desde un vacío que ninguna de esas cosas podía llenar.
Cuando por fin montó su negocio, consiguió lo que más quería: poder ir a buscar a su hija al cole. No dejarla a las 7:30. Estar. Elegir.
Y entonces llegó la trampa.


Estaba con su hija y pensaba: “Es que si me formara más, si fuera a más eventos.”
Estaba trabajando y pensaba: “No estoy siendo suficiente madre.”
Da igual dónde estuvieras. La culpa siempre encontraba la manera de colarse.

“Si estás trabajando te sientes mal porque no estás con tus hijos. Si estás con tus hijos, no te acabas de sentir bien porque piensas: podría estar haciendo más.”
Esa frase la dijo en el episodio y yo no pude responder nada durante unos segundos.
Porque es exactamente eso. Y nadie lo dice.

La conversación que tuvimos después de grabar
Cuando Ivonne se fue, Janeth y yo nos quedamos un rato en el estudio hablando.
No hace falta que os cuente mucho más. Solo que hay conversaciones que tienes en privado y que de repente, cuando las escuchas en boca de otra persona, cobran una forma nueva. Ya no es algo tuyo que tienes que gestionar. Es algo real, compartido, que le pasa a más gente de la que creemos.
Y eso, de alguna manera, lo hace menos pesado.

El “desaprender” que nadie enseña
Ivonne tiene un concepto que me parece uno de los más honestos que he escuchado en cuatro temporadas de podcast: desaprender.
No escalar más. No optimizar. No crecer más rápido.
Desaprender.

Aprender a sentarte a las 3 de la tarde con todo hecho y no sentirte mal por no estar produciendo nada más. Aprender que la paz mental no es un premio que te concedes cuando llegues a X. Es o la construyes ahora o no llega nunca.
Y lo más importante: Ivonne llegó a esto después de 4 años de negocio propio, mucha terapia, un divorcio de 24 años de relación y darse cuenta de que no quería una agencia de un millón de euros. Quería pocos clientes buenos, trabajo que le llenara, y tiempo real con su hija.


No es el final feliz que te venden en las redes. Es mejor que eso. Es verdad.

Gracias, Ivonne
Gracias por venir al estudio de Montcada a contarnos lo que normalmente no se cuenta.

Gracias por decir “sentía mucha culpa” sin bajar la voz ni ponerle excusas.

Gracias por la imagen de los dos sombreros — el de mamá y el de emprendedora — y por ser honesta sobre lo difícil que es llevarlos los dos sin que uno aplaste al otro.

Y gracias por este recordatorio que me llevo tatuado:

Emprender sin perderte a ti misma no es un objetivo de llegada. Es el trabajo más difícil y más importante que hay.

Si conoces a alguien que está en esa trampa — trabajando con culpa, o con sus hijos con culpa también — mándale este episodio. A veces lo que más necesitamos es saber que no estamos solos en esto.
Y si quieres estar aquí cada vez que pase algo así después del micrófono, suscríbete abajo. Es gratis. Y llega directo.

Este es solo el inicio de lo que compartimos Después del Micrófono.
Cada domingo enviamos una reflexión directa a tu bandeja de entrada, con aprendizajes y la parte más humana que rara vez se cuenta en público.

Y si quieres revivir este episodio completo que lo originó todo, puedes verlo aquí:
🎥 Madre emprendedora: culpa, libertad y cómo construir un negocio sin perderte a ti misma

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